Cualquiera que no esté sometido químicamente por su móvil habrá quedado alguna vez obnubilado por la colina que está más allá. Los pintores conocen el poder de la segunda colina. No es que la primera colina esté mal, ojo. La primera colina nos trae al íbice o al pastor que guarda sus ovejas en unSigue leyendo «La segunda colina»
