De la ideología y otros virus

Lo único que un ciudadano razonable puede esperar de la política es que no tenga suficientemente poder para arruinarle la vida. Cualquier intento de encontrar gestión eficiente, discurso responsable o vida inteligente sobre el cuero de un escaño lleva indefectiblemente al sonrojo y la frustración. La única atención que merecen los políticos es aquella destinadaSigue leyendo «De la ideología y otros virus»

¿Por qué se presentan los mismos?

Imaginemos que me tiro dos meses intentando convencerles, amables lectores, de que me elijan para llevar a cabo un determinado trabajo. Digamos, por ejemplo, que el encargo consistirá en renovar las farolas de su ciudad. Para lograr ser elegido no escatimo en gastos (gastos que pagan ustedes, por otra parte) ni en pesadez: pinto lasSigue leyendo «¿Por qué se presentan los mismos?»

Obreras y zánganos

Las leyes educativas en España han sido un éxito. No sé si hay quien lo dude, pero por si acaso me explico. Al sistema le gustan los ciudadanos confusos; Kafka lo sabía. El Estado prefiere ciudadanos calladitos; preguntadle a Solzhenitsyn. A las élites, en general, los libros les parecen objetos peligrosos; leed a Bradbury. A los partidos les priva el controlSigue leyendo «Obreras y zánganos»

Política para ilusos

Percibo a mi alrededor cierto desencanto producido por los políticos. Cierta desilusión. Es decir, que hubo encanto e ilusión. ¿Cuándo? ¿Por qué? Los políticos llevan miles de años comportándose igual, así que si nos engañan la culpa es nuestra. Hay una serie de malentendidos que deberíamos subsanar: 1. Los políticos quieren que la gente seaSigue leyendo «Política para ilusos»