Los 15 000 milloncejos

Vamos a intentar hablar con propiedad. Comprar los 7 votos de ERC nos va a costar a ustedes y a mí 15 000 millones de euros. Más de 2000 millones por voto. Me parece caro, sobre todo teniendo en cuenta que lo que estamos comprando es la permanencia de un tipo incapaz de distinguir a estas alturas la verdad de la mentira.

Que digo yo que si estuviéramos comprando el indulto de Sócrates, lo mismo salía a cuenta. Pero 15 000 millones por la poltrona del Sombrío me parece excesivo. Como le dé por ser rey (su no tan secreta aspiración) la factura se nos pone imposible.

Son cifras altas: intentemos comparar, es decir, establecer su coste de oportunidad. El presupuesto de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, por poner un ejemplo, ha sido de 574,63 millones de euros para 2023. Veintiséis veces menos.

Que un Gobierno que presume de social y solidario se gaste 26 veces más de mi dinero en mantenerse en el poder que en cooperación y desarrollo a mí me parece un insulto. Llevar agua a quien no tiene agua tiene que ser más importante que comprar votos para mantener a Sánchez en el poder. Si no, todo está mal.

Pero esperen, que con comprar los votos de ERC no es suficiente. Quedan los otros independentistas, los proetarras, los que recogían las nueces y los gallegos, que aunque no hacen falta algo les caerá. Sumar entiendo yo que se lo irá llevando muerto desde los ministerios que les regalen.

Ahora pensemos de dónde sale. Pagamos de media un 39,5 % de impuestos de nuestro sueldo. Directamente. Un 40 % para Junqueras. Con el 60 % restante voy a echar gasolina. Habiendo pagado ya el 40 %, sería de esperar que me dejen comprar la gasolina sin más mordidas… pues no.

Cuando introduzco el boquerel en el depósito de mi utilitario aparece Junqueras junto al maletero y, arrodillado, señala hacia su boca abierta. Nene tiene sed. Del 60 % que me deja Hacienda, ahora palmo el 47 % regando al golpista. Un 28 del total. Me queda, por tanto, el 32 % de mi sueldo para comprar la gasolina. De cada euro que gano, con 32 céntimos puedo hacer lo que quiera. El resto es para pagar los votos de golpistas, filoetarras, recogedores de nueces y la del cobete.

No sé, pero a mí esto me pone un poco tenso. Si a lo anterior le añadimos que para que Sánchez gobierne va a ser necesario conculcar lo que nos separa de vivir en un estado salvaje, es decir, la Constitución, la cosa me pone bastante más tenso.

Uno nunca sale de casa hasta que sale. Los ciudadanos de orden no nos enfadamos hasta que lo hacemos. Pero entonces la revuelta no es la de cuatro pijos catalanes quemando un contenedor para que les paguemos la deuda (¿quién querría independizarse mientras los reguemos de dinero a este ritmo?).

Si nuestros servidores no respetan la ley estarán justificando que el pueblo, soberano, tampoco lo haga. Sánchez ha puesto a España en un brete secular. Quizá el poder judicial respete su nombre y ponga coto a las actividades delictivas de este Narciso desatado. Si no lo hace, España se va a poner muy difícil.

La yogurtera

El operario de la empresa cuyo departamento de mercadotecnia presume de incorporar a sus procesos la inteligencia artificial elabora sus productos con el pantalón caído y un palillo en la boca.

A finales de los 80, con las cocinas ya equipadas de abrelatas eléctricos, exprimidores eléctricos y afiladores eléctricos, prosperó la yogurtera.

Con la peor ratio tamaño/utilidad del mercado y más perspectivas de trastero que la ropa de invierno, la yogurtera, con su doble enigma (apenas sabemos qué diantre es un yogur) se abrió camino en la lista interminable de nuestras necesidades inaplazables. La yogurtera. Jamás vi una.

Observen:

Creado con inteligencia artificial y sin inteligencia de la otra

No lo parece, pero es un monorraíl. Un crecepelo. Una yogurtera. El aspecto cambia, pero el mecanismo psicoeconómico es el mismo.

Todas las medidas que propone la nueva educación tienen al menos 100 años. La mayoría tienen más de 2000.

Los cambios disruptivos en lo tecnológico son casi siempre una mentira, una paparrucha. Los cambios disruptivos en lo psicológico son siempre una mentira, una paparrucha: somos idénticos a Héctor.

Lo que de verdad importa es lo mismo que importaba cuando los griegos: el amor de mis padres; perdonar y ser perdonado. Despistar a la parca un tanto más.

También el furor que provoca en nosotros lo nuevo. Lo nuevo no tiene importancia, porque es efímero. Entender por qué nos fascina es vital, porque siempre estuvo ahí.

Es de locos echarse en brazos de la rabiosa actualidad, porque se desmolecularizará con la misma virulencia con la que llegó. Si no permanece no merece nuestra atención: el tiempo que invirtamos se reducirá a polvo. A toda yogurtera le llega su licuadora. Pensemos más bien en lo perenne: las melenas onduladas de Botticelli. Cómo detectar la traición. El espejo de la dama de Shalott.

Cansados por y de la guerra, los soldados anatolios llegaron a la playa y quedaron maravillados por la ofrenda. Nadie había visto nada así: se hizo urgente tomar posesión. Era el último grito en escultura ecuestre: un hermoso caballo hecho de cuadernas.

Por qué le vamos a perdonar al PSOE todo esto

Porque siempre lo hemos hecho.

Imaginen un partido político que en 1934 organizara una revolución (pueden llamarlo golpe de Estado, levantamiento o estallido de una guerra civil, como lo consideró el Gobierno) contra el Estado constitucional de la Segunda República española, revolución durante la cual se asesinara a guardias civiles y religiosos. Durante la cual se volara el barrio comercial de Oviedo, la Universidad o la Cámara Santa de la catedral de la capital de Asturias. Un golpe de Estado (en Mieres ya se planeaba marchar hacia Madrid) que solo se diferenciaría del de julio del 36 en que este cuajó y aquel no.

Imaginen que, sobre el golpe, Josep Pla hubiera escrito en La Veu de Catalunya: «Esta es la obra del socialismo y del comunismo en comandita con los hombres de Esquerra Catalana. Han sembrado por doquier la destrucción, las lágrimas y el cieno. Cuando se ve Oviedo -como yo acabo de verla- en el estado en que se encuentra, no hay justificación posible de la política que ha provocado semejantes estragos».

Imaginen que dicho partido político concurriera actualmente a las elecciones legislativas de España bajo las mismas siglas que entonces (hasta Herri Batasuna tuvo que cambiar de nombre) y que, de hecho, fuera el partido político que más años ha gobernado en nuestra última democracia. Difícil de imaginar, ¿verdad? Pongamos, solo como hipótesis, que dicho partido se llamara PSOE.

Imaginen que el secretario general del PSOE que organizó el golpe de Estado del 34 fuera venerado por el partido actual, y que incluso tuviera una placa y una estatua en las calles de Madrid (Memoria Democrática, solo para algunos). Por cierto, que Largo Caballero también había colaborado con la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Un marxista no le hace ascos a ninguna dictadura, y si no pregúntenle a Víctor Manuel.

Largo Caballero, golpista bueno. Cerca había una estatua de Franco cuya retirada le obsequió el PSOE a Santiago Carrillo (otro pacifista) por su 90 cumpleaños

Imaginen que el fundador de ese partido (imaginen, a pesar de lo inverosímil del asunto, que se llamara Pablo Iglesias) hubiera amenazado en 1910 y en sede parlamentaria al expresidente del Gobierno Antonio Maura con un «atentado personal».

Imaginen que una diputada de dicho partido, llamémosla Margarita Nelken (quien, ya que estamos, paradójicamente votó en el Congreso en contra del voto femenino) hubiera dado cobijo a uno de los matones que acabó con la vida del diputado Calvo Sotelo, o que quien apretó el gatillo, Luis Cuenca, fuera guardaespaldas del otro miembro del PSOE detrás del golpe del 34, Indalecio Prieto. Este también tiene estatua, al lado de la otra joya.

Todo esto ocurrió, insisto, antes del 18 de julio del 36.

El PSOE, que no para de utilizar la dictadura como arma arrojadiza ante partidos que nunca se han declarado herederos políticos ni ideológicos (difícil que un dictador tenga ideas) de Franco, quizá debiera explicar por qué ellos sí se pueden sentir orgullosos de los paseíllos a medianoche o de levantarse contra la Constitución de 1931.

Esta mañana un concejal del PSOE le ha puesto la mano en la cara al alcalde de Madrid, que Dios sabe que no es santo de mi devoción, durante un Pleno del Ayuntamiento. La mano en la cara.

En 1979 el PSOE abandonó el marxismo como ideología oficial, y en 2004 Zapatero, quien alardearía de ser «rojo», se convirtió en presidente del Gobierno. Esos 25 años constituyen la excepción en la historia del PSOE, lo demás es su verdadera esencia. Son González, Rosa Díez, Leguina o Redondo Terreros quienes habitaron una isla socialdemócrata. Lo demás, de Casa Labra hasta hoy, es un océano de socialismo a la soviética.

Pactando con terroristas y golpistas, el PSOE no se está radicalizando ni está traicionando sus principios, sino volviendo a sus orígenes. A Sánchez se le puede afear no tener conciencia o ser Narciso redivivo, pero de lo que de ninguna manera se le pude acusar es de no ser un digno secretario general del Partido Socialista Obrero Español.

P. S.: La primera imagen corresponde a la Universidad de Oviedo tras las reformas acometidas por socialistas y comunistas. Parecida están dejando la facultad de Políticas en Somosaguas.

¿Existe el PP?

Yo tengo la plena consciencia de que el PSOE existe. Y además es uno y no trino, ni siquiera hay un viejo y un nuevo PSOE: al que opina lo expulsan. Sé que el PSOE existe porque es el partido que considera aliados políticos a los etarras (¿se puede dejar de ser etarra si se sigue estando orgulloso de los asesinatos?) y a los prófugos de la justicia. Es el partido que tiene mejor opinión de Otegi que de Ayuso, el partido que ha logrado que haya en España ministros comunistas y que, de la mano con ellos, excarcela a violadores.

Uno puede tener mejor o peor opinión de los terroristas y de los violadores, pero lo impepinable es que el PSOE existe.

Ahora bien, ¿existe el PP? Fotos, no palabras:

¿Echan de menos a alguien? Pero no dejemos pasar la oportunidad de un curso acelerado de lenguaje corporal: Abascal cabalga hacia el atril mientras en su mente suena la música de Bonanza. Yoli trae el Sóviet al siglo XXI: un Sóviet que se contonea. En cuanto al amado líder, observen ese brazo tieso. Caminar con el brazo tieso es patrimonio de los sombríos. El tipo es carne de novela de Blasco Ibáñez

El PP consideró oportuno repetir la ingeniosa maniobra que ayudó a Arenas a NO gobernar Andalucía y NO asistió al debate previo al 23-J.

Pero no se vayan todavía, que aún hay más. En 2008, cuando Mariano Rajoy pronunció aquello de «Si alguien quiere irse al partido liberal o al conservador, que se vaya», dejó claro que cualquier rastro de principios, pensamiento o tradición política se iba por el sumidero de Génova, quedando, a juzgar por la rapiña impositiva de los ministros peperos, una socialdemocracia CUNEF, un PSOE con mocasines. Por cierto, foto de Rajoy:

A la derecha de Soraya. El de las asas

¿Quieren más? Vayamos con Almeida, el alcalde de los madrileños colchoneros, que lo mismo promete libertad para los conductores que amplía las prohibiciones. Almeida encarna perfectamente aquel PP que encargó a Gallardón una ley que tratara al aborto como lo que es para luego tirar a ambos al olvidadero de la historia.

Almeida es el socialdemócrata (el Atleti es la socialdemocracia esencial) que saca peores resultados que Ayuso, que sí existe y sí es liberal, pero como en el PP no hay más que atriles vacíos y escaños con bolsos, nadie se da cuenta de que por donde se le están escapando los votos es por la derecha y no por la izquierda, porque la izquierda odia al PP y todo lo que representa(ba), y estima conveniente la expulsión de Nicolás Redondo, porque hoy ―y convendría que comenzáramos a entender esto― el votante medio del PSOE se siente mucho más a gusto al lado de una serpiente que de un charrán.

Así las cosas, al PP solo le queda un obstáculo para abrazar la más completa inexistencia y se llama Isabel Natividad (comunismo o libertad), pero si en Génova se muestran fieles a sus tendencias suicidas y logran hacerle a Ayuso un gallardón como ya intentó Casado mientras Almeida le sujetaba los puñales, entonces al fin podremos atisbar el fin de las dos Españas, porque ya solo habrá una, una España comunista y antiespañola con unas mechas, eso sí, como Dios manda.

P. S.: No sé si conocen el hecho, pero es para conocerlo: cuando tenía cuatro años, a Yolanda Díaz le besó la mano ¡Santiago Carrillo! Tienen ustedes una vicepresidenta con una mano incorruptible y quizá lo ignoraban. Dice Yoli que se sintió impresionada, sin duda porque con cuatro años tenía un conocimiento profundo de la historia (no de Paracuellos) y comprendía la trascendencia del momento. Allí nació, por lo visto, su vocación política. Lo que no cuenta, quizá por modestia, es que el besamanos fue tan impactante que los cuatro años se le agarraron a la laringe y allí se le quedaron.

P. S.: La foto original es de Cati Cladera para EFE.

La última charla

El conferenciante salió a la palestra con el aplomo y el portafolios que lo caracterizaban. Llevaba escritos los datos sobre neurotransmisores y glándulas que se sabía, en realidad, de memoria. Sacó los folios de la carpetilla, miró a su nutrido público, tamborileó sobre el atril, pareció dudar y volvió a meter las hojas en el portafolios.

―No entiendo un carajo. Por más que me esfuerzo no le veo ningún sentido a la vida. Hay gente mala a la que le va bien y gente buena a la que le va mal. Un hombre comenzó a dormir diez horas en lugar de cinco y a la décima sufrió un paro cardiaco.

Los conferenciantes noveles, que tomaban notas para su práctica futura, pusieron un mohín de extrañeza, pero en seguida se dispusieron a esperar el giro argumental.

―He caminado erguido toda mi vida, ha dormido ocho horas de reloj y he seguido una dieta que le parecería insípida a la última reencarnación de Buda. Sonrío tanto que el sol ha blanqueado mis dientes. ¿Y qué he sacado en claro? Tres exmujeres que no me hablan y una hija en Proyecto Hombre. Mis amigos me miran raro si no pago la cuenta, y cuando recorro la agenda de mi móvil arriba y abajo termino por no llamar a nadie.

»Ustedes están aquí después de haber pagado una cantidad indecente de dinero porque piensan que esta conferencia les cambiará la vida. Pero también están aquí porque ninguna de las anteriores lo logró.

»Nada de lo que he intentado ha tenido el resultado esperado. La felicidad no ha llamado a mi puerta ni el universo ha confabulado a mi favor. Conocí a personas excelentes a quienes se llevó por delante una bacteria, y personas que vivieron 90 años fumando tabaco negro.

»Una de mis charlas TED tiene más visitas que todos los vídeos de Taylor Swift juntos. Cuando terminemos esta farsa, ustedes volverán a casa en sus utilitarios y yo saldré volando desde la azotea de este edificio en un helicóptero que ustedes, tan gentilmente, han pagado. No se preocupen; todos nos sentiremos igual de miserables, incluida Taylor Swift.

»No pienso devolverles el dinero de la entrada; en primer lugar porque en ese caso nunca aprenderían y en segundo porque el helicóptero gasta una fantástica cantidad de combustible.

»No me culpen: todos tenemos que trabajar en algo. Ustedes son los únicos responsables de haber pagado con su fe mis facturas. No tengo ni pajolera idea de por dónde tirar y les voy a arreglar a ustedes la vida. Sí, hombre.

»Al salir cómprense una taza con un mensaje motivacional. Su vida será igual de mediocre y tendrán veinte dólares menos, pero al menos podrán empezar a tomar café, so tristes.

»Y ahora escuchen con atención, porque esto es lo único que puede ayudarlos aunque también, me temo, lo único en lo que no me harán caso.

»Están aquí porque son una panda de egoístas y tienen demasiado tiempo libre. Dejen de intentar que los demás les solucionemos la papeleta y comiencen a pensar en cómo ayudar a los demás. Pero ayudar partiéndose el lomo, no con la mezcla de patrañas y obviedades con que yo los he intoxicado. Lean a Chéjov y escuchen a Bach. Y salgan ordenadamente de mi vista, pedazo de haraganes.

Tuitear después de Twitter

Ahí la RAE fue muy rápida. Incluyó en el diccionario tuit y tuitear en 2014. Y, claro, ahora Twitter no existe. Que sí, que muchas palabras tienen orígenes análogos, pero cuando ese elemento es el nombre de una marca comercial (lo que ya de por sí resulta problemático), a mí me da la sensación que la RAE ha quedado un poquito como Joaquín Rodríguez en Almagro.

Porque además el término que ha encontrado la red antes conocida como Twitter (postear) y que es más natural al español, no viene de marca comercial y existe ya con un significado que tiene que ver con la comunicación (viajar sirviéndose de los caballos de las postas). Y si nos vamos a palabras de la misma familia léxica como postal, la conveniencia es total, porque proceden de posta, que en italiano es correo.

Lo han adivinado: no importa tanto el caso concreto como aquello que ejemplifica: uno debe entender quién es y no querer ser otra cosa.

La RAE no es un organismo rápido: el diccionario de la RAE (DRAE) en ningún caso trata de compilar todas las palabras que resultan útiles para comunicarse en la comunidad hipanohablante a tiempo real. El DRAE refleja la norma y no el habla, y con una edición cada 13 años (2001 a 2014) no puede pretender tener reflejos. A las palabras hay que ponerlas a prueba, comprobar si sedimentarán o se las llevará el viento, y todo parece indicar que a tuitear se la llevará el viento.

Recuerdo aquella vez (quizá en los Goya) en que Buenafuente comprobó que un chascarrillo que él creía vivo (el de hablar catalán en la intimidad), estaba en realidad muerto, y casi tuvo que pedir perdón ante el silencio embarazoso de la concurrencia.

Lo más probable es que algún día, si continuamos dejándonos llevar por el oropel de la modernez, digamos sinergia o digitalizar o empoderar o viral y a nuestra audiencia le llegue de repente un intenso olor a naftalina.

El lenguaje y lo que el lenguaje describe es materia orgánica, responde a procesos y transiciones que nos resultan en su mayoría arcanos y que ni de coña podemos dirigir; el impacto real de la penúltima ocurrencia de la política o la academia (ay, el día que le metamos mano a la academia) sobre la palabra y la materia es casi nulo, y poco a poco hablar como una ministra de Igualdad porque pensemos que queda bien comienza a dar muchísimo alipori.

Por qué los marxistas excarcelan a violadores

El marxismo parte de la premisa de que el ser humano no tiene libre albedrío y además es imbécil, por lo que tanto la avaricia como las superestructuras determinan sus obras.

El marxismo piensa que la violación es cualitativamente igual al azote, porque en la mente del marxista (ninguno de nuestros múltiples ministros marxistas es una lumbrera) el azote lo da un macho heterobásico mientras va a los toros fumándose un habano o bien un malvado religioso nacionalcatólico, mientras que la violación la perpetra un pobre ignorante que es víctima de la sociedad, los malos tratos o la penuria económica. Una víctima, por tanto, del capitalismo.

Que la ley de la ministra marxista tiene como objetivo esta equiparación no es opinión mía; dimana de una entrevista a una profesora universitaria gallega que ayudó a redactar la ley que excarcela violadores. Lean esta perla:

Pregunta: ¿Esperaba la rebaja de condenas con la entrada en vigor de la nueva ley o le ha sorprendido?

Respuesta: Las penas las pusimos nosotras. Claro que se esperaba, pero, ojo, una rebaja de condenas de las agresiones sexuales porque los abusos sexuales se agravan considerablemente. Aquí los medios están contando la mitad de la historia. No tienen en cuenta que en España se denuncian 7.000 abusos sexuales al año y sólo 3.000 agresiones.

«Las penas las pusimos nosotras», dice, orgullosa y empoderada. «Claro que se esperaba». Les recuerdo que aquí no ha dimitido nadie, y que ya ha habido, cuando menos, un intento de agresión sexual por parte de un violador excarcelado. En un giro insospechado, la profesora justifica la rebaja de penas a violadores por el hecho de que haya más denuncias de abusos que de violaciones. Un razonamiento redondo. Impecable.

España, un país que trata fatal a sus delincuentes

Antes de tan aclaratoria declaración, aquí la prenda afirma que «España es un país muy punitivista», y pone como ejemplo de lo contrario a Alemania. Veamos: En España el homicidio sale por entre 10 y 15 años y el asesinato entre 15 y 25. En Alemania el homicidio está entre 5 y 15 (ok), pero el asesinato supone cadena perpetua. Entiendo que las penas por homicidio y asesinato son ejemplos bastante paradigmáticos de lo «punitivista» que es un país.

Ah, y otro pequeño detalle: el artículo del Código Penal alemán que regula el asesinato data de 1941. Alemania en 1941… el artículo 211 del Strafgesetzbuch (tienen el Código traducido aquí) fue redactado originalmente por el jurista nazi Roland Freisler. Después se ha modificado solo para cambiar «pena de muerte» por «cadena perpetua»; pero es el Estado español el «punitivista».

Tampoco entiendo por qué una persona en la que nadie ha delegado el poder legislativo se crezca más allá del asesoramiento técnico y pueda presumir de haber puesto las penas. Hasta donde yo sé, ser catedrática no le da a nadie potestad legislativa. A ver si va a resultar que pagamos a los diputados y ministros para que el trabajo se lo hagan otros (sería un sorpresón).

Solo son culpables las élites, salvo si las élites son ellos

Como decíamos antes, el marxismo considera a los delincuentes víctimas (vean Joker, 2019). Este enfoque tiene que ver con su concepción del ser humano como resultado del sistema, no como criatura consciente y responsable. Esta concepción de la persona está también detrás de su escaso respeto a la vida humana, pero este es otro tema.

Para el marxismo nadie es malo, salvo el sistema. Nadie es malo salvo el propietario de los medios de producción, así, en bruto, sea este propietario de una zapatería precaria o Amancio Ortega. Amancio Ortega es, ya saben, Lucifer. Malditos empresarios restregándonos su creación de riqueza…

La equiparación antedicha es la siguiente: los dos tipos penales previos eran abuso (menos grave) y agresión (más). A la ministra y sus adláteres les habría bastado con subir las penas del abuso, pero ellas vieron la posibilidad de convertirlo todo en una sola figura y con el argumento de no cargar demasiado las tintas con los heteromachos, rebajar las condenas más altas, las de los pobres violadores confundidos por el sistema.

Tener ministros comunistas no sale gratis. El comunismo tiene sus premisas y sus efectos. Comunistas y fascistas no son como nosotros; ahí arriba no hay conductor. El comunismo ha justificado siempre, cuando no ha respaldado, la violencia y el terrorismo. La violencia es parte intrínseca del fascismo (los que no son yo son desechables) y del comunismo (la desigualdad se arregla robando y matando).

El narcisismo de P. S. era grave dede la parodia y el estupor, pero las consecuencias reales van asomando. Como al español medio no le han okupado la casa ni es víctima de ETA ni sufrió una violación, el español medio sigue tirando, porque aquí solo nos acordamos de santa Bárbara cuando truena y además nos alegramos del mal ajeno, pero témome que las bromas se van terminando y que lo que era una infección ha resultado ser gangrena.

La gran belleza (2013)

A Paolo Sorrentino le da igual el cine. O, de forma más precisa, le da igual todo aquello que tenga que ver con el cine como medio. Para Paolo Sorrentino el mensaje es el mensaje. Sorrentino desprecia todo lo que le hiciere perder agarre (y todo el mundo sabe el inmenso trabajo artesanal que es necesario para hacer desaparecer el medio).

Intentamos juzgar La gran belleza según los parámetros bajo los que juzgamos las demás películas y comprobamos que no sirven (a Sorrentino no le importa ni una cosa ni la otra). Si fuera cine, quizá no fuera cine del bueno.

La gran belleza no es Fellini. No es Roma, ni siquiera es la nostalgia. Es si acaso un atisbo de lucidez, una película a la que no le importa ser a veces vulgar, a veces barroca, a veces autoparódica, porque el cine a esta película le importa tanto como a su director.

La gran belleza no es pedante, porque la verdad (la belleza) no se interpreta. Esta película se ve, y después uno debería callar. A la belleza (a la verdad) no le hacen falta códigos.

Para esa belleza no existe el tiempo, no existe la edad y no existe el placer. Esa belleza está, reside, permanece. Esa belleza es algo muy pequeñito, casi inexitente. Es un matiz, una brisa, un retazo inasible.

Un amigo decía que todos los años deberían dar el Oscar a la mejor película (todavía el Oscar significaba algo) a Ciudadano Kane. La película que uno quiere ver después de La gran belleza es La gran belleza.

Nada cambia y solo un puñado de cosas importa.

El agarre

La falta de tracción es causa de baja eficiencia, de rendimiento insuficiente, de trabajo desperdiciado. A efectos de los efectos, la falta de tracción es como el efecto Joule.

La filosofía no es protegible ni conveniente, ni deseable ni programática. El ser humano conoce y ama conocer. Lo demás es plan de estudios o programa electoral. Interferencia.

La filosofía no es una asignatura ni una disciplina, ni una carrera ni una erudición. La filosofía es una actividad inherente al ser humano.

La filosofía es peligrosa: filosofar de más comporta el riesgo de solo filosofar. Contemplen el siglo XX: Sartre tiene respuestas para todo, pero jamás se pagaría un café.

¿Se puede aplicar a la ciencia? La epistemología es peligrosa. Reflexionar mucho antes de remangarse implica el riesgo de no remangarse nunca. Newton ignora si su teoría es falsable o parsimoniosa. Newton revoluciona la ciencia y boxea: Newton es un hombre con agarre.

¿Se puede aplicar a la literatura? La reflexión sobre los géneros, las corrientes, lo moderno, el tema o la pertinencia distraen, nos hacen perder agarre. Los congresos, las ferias, las críticas, las biografías, las colas de las firmas y los aires de importancia solo nos hacen perder tracción. Farfolla, farándula, pan para hoy. La literatura solo consta de un momento: después de golpearse el escritor la frente contra el mármol lapidario alguien, solo en su cubil, lee.

1. m. Árbol de la familia de las fagáceas

Dice en Tolkien el lingüista Joseph Wright (con una cara, por cierto, muy parecida a la del actor Derek Jacobi):

«Un niño señala y le enseñan una palabra: árbol. Más tarde el niño aprende a distinguir ese árbol del resto. Luego aprende su nombre, juega bajo el árbol, danza alrededor de él. Se coloca bajo sus ramas buscando sombra o resguardo. Besa bajo él, duerme debajo de él. Se casa debajo de él. Pasa por delante del árbol camino de la guerra y de nuevo, de vuelta a casa, pasa ante él cojeando. Se dice que un rey se escondió en ese árbol; un espíritu tal vez habite dentro de su corteza. Sus hojas peculiares se ven talladas en las tumbas y monumentos de sus señores. De su madera tal vez estén hechos los galeones que salvaron a sus antepasados de invasiones.

Y todo esto, lo general y lo específico, lo universal y lo personal, todo esto lo sabe, lo siente, lo invoca de alguna manera, aunque vagamente, con pronunciar una sencilla palabra: roble».

Escuchar una palabra hace que nuestra imaginación se convierta en una gota de tinta que toca la superficie del agua: nos deshilachamos en ideas que se cruzan y enroscan como los jirones del humo de un cigarro. ¿Hasta dónde crecen estas volutas? Lo ignoramos, pero observen:

En un roble hunde Odín su espada Gramr para comprobar quién es capaz de sacarla. Será Sigmundr quien lo logre, y con ella ―aunque vuelta a forjar― su hijo Sigurdr (Sigfrido) matará al dragón Fafnir y se bañará en su sangre para lograr la inmortalidad. Una hoja de tilo, posándose sobre su espalda, impedirá que la sangre de dragón toque todo su cuerpo y lo hará vulnerable en ese punto fatídico.

Hay un hilo invisible que viaja desde Gram y Sigmund hasta Excálibur y Arturo. Otro conecta la hoja de tilo que impide la invulnerabilidad de Sigfrido con la mano de Tetis, que hace lo propio con su hijo Aquiles. La espada reforjada nos suena a Aragorn y Narsil/Andúril. Si el dragón Fafnir mora en el Brezal de Gnita y pierde el que será el oro del Rhin a manos de Sigfrido, el dragón Smaug proviene del Brezal Marchito y pierde el tesoro a manos de Thorin. Thorin Escudo de Roble. Un brezal, por cierto, no es un robledal, pero existe la miel de roble y brezo.

Todos esos hilos invisibles a los que la palabra presta cuerpo son anteriores a nosotros, casi independientes de nosotros, y gracias a ellos conocemos el mundo al que pertenecemos, pues llegan hasta donde ni Heródoto ni ningún historiador llegaron.

Trama y urdimbre

Texto es la evolución del latín textus, que significa trama y tejido. Ahora les ruego que observen esta joya:

Se trata de Cansada estoy de las sombras, dijo la dama de Shalott, del pintor prerrafaelita John William Waterhouse. Por estos lares ya se habló de su Eco y Narciso. Miren el telar que tiene delante: como ya saben, los hilos verticales del telar constituyen la urdimbre; los horizontales, la trama. El tejido como metáfora del texto, (el rapsoda, el bardo o el novelista construyendo la trama sobre una urdimbre dada, sobre esa maraña de relaciones de la que hablábamos antes) es la mejor metáfora de nuestra cultura, es decir, de nuestra vida-no-individual.

Un hombre, al menos, conoció el peso del símbolo (pues de la palabra como símbolo es, al fin y al cabo, de lo que estamos hablando). Se llamó Bonifacio y ahora lo consideramos santo. Pues bien: encargado de evangelizar a los pueblos germánicos, san Bonifacio se encontró con el Roble de Thor, ante el que se habían realizado en el pasado sacrificios humanos. Ni corto ni perezoso, el delegado papal taló el roble y, ante la aparente inoperancia de Thor (hijo de Odín, por cierto) respecto de darle un martillazo al improvisado leñador, cosa que los circunstantes pensaban que iba a ocurrir, sugirió un abeto cercano como sustituto adecuado para la fe cristiana. Ese es el origen de nuestro árbol de Navidad.

P. S.: Joseph Wright no supo leer hasta los 15 años, lo que no le impidió aprender más tarde latín, francés, alemán, sánscrito, sajón antiguo, inglés antiguo y medio, gótico, galés, lituano, ruso y nórdico antiguo, entre otras lenguas. De muchas de ellas escribió además gramáticas introductorias. Luego, que si el cerebro pierde plasticidad.

P. P. S.: De roble está hecho el bastón del protagonista de El invitado de Drácula, el relato con el que Bram Stoker estuvo a punto de abrir su obra maestra. Aprovechen, ahora que va habiendo que cerrar las ventanas por las noches.