El Penas

Todos tenemos o hemos tenido un amigo penoso. Dos, si son pequeños. Un ser que imagina que todas las calamidades le pasan a él. Que lo imagina y encima nos lo cuenta, que es donde está la gracia. Quedar con él es (era; aléjense de los penosos) una apuesta interna por comprobar qué calamidad loSigue leyendo «El Penas»

Y viven en palacios

Ni la perspectiva histórica ni la ideológica explican nada: solo embarullan y perpetúan las dinámicas. Explica mucho más el pragmatismo de quien observa la naturaleza humana. En el siglo XVII los reyes dicen ser ungidos de Dios, instituciones sagradas más que personas. En su honor y gloria se les llenan las habitaciones de frescos ySigue leyendo «Y viven en palacios»