Presentación de La danza del oso

Este viernes 6 de febrero de 2026 a las siete de la tarde estaremos el padre Felipe Carmena y servidor en Modesta Librería charlando con quien quiera acompañarnos del asombroso hechizo que es la literatura y, si queda tiempo, puede que de La danza del oso. Están todos invitados.

Modesta Librería está en Modesto Lafuente 31, en Chamberí (es castiza además de modesta). Si la conocen ya saben que siempre es buena idea asomarse por allí; si no la conocen, ya tienen dos motivos para ir este viernes: la librería y el padre Felipe.

Recuerden: viernes 6 de febrero. Modesto Lafuente 31, Madrid. 19:00 h.

La danza del oso

Los acontecimientos relatados en el primer volumen de La danza del oso recibieron la atención de cronistas e historiadores durante siglos, lo que unido a la entidad de los personajes que los protagonizaron explica el consenso en torno a los hechos los históricos, es decir, en torno al qué, pero lo que ignorábamos hasta la aparición de La danza era el cómo y el por qué, y a menudo incluso el quién.

En román paladino: nadie había tratado la fuga de Harcourt con la precisión y profundidad con que lo hace el autor de La danza del oso. Nos lo imaginamos consultando los archivos milenarios de Kowalina, la biblioteca privada de los Van der Geld hasta el último aliento del último candil. Es la misma luz que ahora arroja sobre hechos que habían flotado siempre en aguas intermedias, entre la realidad y la leyenda.

Sabíamos, por ejemplo, que el heredero del emperador Alexander, su alteza imperial el príncipe Klaus, desapareció de la corte de Kowalina siendo un adolescente, pero ¿cuál es la relación entre su ausencia y la aparición en el colegio de Harcourt de un tal Albert de Croÿ? ¿Por qué se apremió al condestable para que Albert superara el colegio y accediera a la academia militar y la universidad en solo unos meses? ¿Lo privarían los accidentes posteriores de vivir su destino? ¿Asaltarían los mercenarios enotrios Harcourt? ¿Existió realmente Girolamo di Renzo? ¿Para quién trabajaba? Esos son los hechos que se pierden en la noche de la historia, las aventuras que ignoran hasta los cuentacuentos más ancianos del continente.

El autor del manuscrito lo sabe, pues omite deliberadamente lo que ya aparece en otras historias y hasta nos remite a ellas, como ocurre con el Cantar del valle de Karnoed y la travesía de los escuderos de Harcourt que conocíamos por los trovadores burgundios.

No se hablará aquí de lo narrado en el libro. Corresponde al lector decidir si se atreve a aventurarse por la memoria de aquel tiempo, si acepta el reto de asomarse al Colmillo del Dragón o cazar al Viejo Hans; si cruza el canal de Breizh con Sendulla y Parsley o si se inmiscuye en los asuntos de Estado de la emperatriz Zelinda. No estropearemos aquí el gozo de esa lectura, de esa aventura; corresponde al lector afrontarla junto a un fuego acogedor y una pipa bien cebada.

P. S.: Nuestros detectives han encontrado un alijo con ejemplares del libro aquí.

El abismo que nos llama

En La mano (Alhulia, 2014) en seguida se hizo evidente que el padre Kerrigan era un scene-stealer de tomo y lomo. Pastor protestante con la sutileza intelectual del padre Brown pero con un sentido de la moral mucho más relajado, su capacidad para construir una ciudad de la nada en medio del territorio indio y resolver los problemas según se presentan nos empujan a querer saber más de él.

Así, en El abismo que nos llama (Alhulia, 2024) viajamos hasta la infancia de Oliver Kerrigan en Inglaterra 40 años antes, hacia 1823. Oliver llega a Milton House, condado de Gloucester, porque su tío, sir Herbert Huttfield, baronet, lo ha traído desde Irlanda. Eso permitirá a Oliver acudir a Woodchester Abbey, un prestigioso internado regido por benedictinos del que su tío es benefactor. Allí hará dos amigos: Rufus Hagen (hijo de un prestigioso abogado de Londres) y Oakley Kelke-Simmons, un carismático heredero a quien su cinismo no le impide citar la Biblia con profusión y exactitud.

Entre la inmensa biblioteca de Milton House, los combates de boxeo y partidos de algo que está todavía a medio camino entre el rugby y el fútbol, Oliver Kerrigan va superando el acoso que sufre en la casa y en el colegio, y participa con entusiasmo en los tejemanejes orquestados por los alumnos veteranos. Entonces cuando todo se precipita…

Es imposible contar más sin contar demasiado, pero lo que queda es ni más ni menos que el descubrimiento por parte del protagonista de la novela de la verdadera naturaleza de la libertad y lo que esta conlleva. Que la libertad es, en fin, un abismo, un abismo que nos llama…