Las deudas de Púgil con bombín. Los once primeros

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Los relatos de Púgil con bombín están escritos en un territorio estrictamente literario, y como tales se me ocurre que convenga algún comentario. No quería hacerlo en un prólogo y he decidido escribirlo en el blog. Ahí va:

Springfort Hall existe e inspiró el relato, y hasta en el nombre del mayor de los Chatterly se puede rastrear a Wodehouse.

La ciudad de casas llenas podría ser Praga, pero no el parque temático que es ahora sino la cabalística que habitó Athanasius Pernath. También podría ser Lisboa, que tiene la ventaja de seguir siendo Lisboa.

El puñal de Ben Hisib fue parte de una historia más larga, pero Daniel Cremades me hizo ver su suficiencia (también me ayudó a seleccionar los relatos y propuso el título del libro, ya que estamos pagando deudas). Hay en él algo del Kinglake de Eothen.

Imposible elegir un escritor de literatura gótica… no así un libro. Otra vez El golem, de Meyrink. Como si en Gótica 5 alguien hubiera cogido el sombrero equivocado.

Los cazadores de Su mejor presa habrían hecho buenas migas con  Münchhaussen, salvo por una cosa: ellos no mienten.

En Azimut está el Stevenson de En los mares del Sur y el Schwob de Viaje a Samoa. Pero eso es lo de menos. El cuentito trata lo que pasa con el tiempo y ―sobre todo― lo que no pasa. El correo a veces tarda mucho…

No sé decir quién me sopló Soledad… algo así entre Tabucchi y Skármeta. Cómo se nos va la vida esperando lo que nunca llega.

Fantasmas trata esa pena inmensa vestida de belleza que es la nostalgia. Es en cierto modo una contrafigura de Soledad, que además hace aquí un cameo.

Lo dicho para Gótica 5 vale para Adamir; el asunto ese de la muerte nos da una oportunidad magnífica de irnos con elegancia.

Otra contraposición; frente a la muerte, El inmortal cuenta la maldición inefable de no morir nunca. El propio relato cita a Maturin, Shelley, Wilde (hay que ser de Wilde), Woolf y Borges.

[continuará…]

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2 comentarios en “Las deudas de Púgil con bombín. Los once primeros

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