El problema de los dibujos y cuadros que solo buscan ser modernos, ser consciente y rabiosamente modernos, es que tanto el papel como el barniz amarillean. Para no hacer el ridículo es muy importante imitar a los inversores: que el último euro lo gane otro. No ser el único en utilizar «empoderamiento», «digitalización» o, yaSigue leyendo «Digitalizando la nada»
