Estamos aquí. Tenemos Twitter. Somos propensos a enfadarnos. A indignarnos. A sentirnos ofendidos. Decimos situarnos en las antípodas de ultraconservadores y puritanos, pero en realidad somos ellos. Somos la Inquisición, la Stasi, el macarthismo y la censura franquista. Porque esto no va de defender unas ideas u otras; va del placer de fingirse ofendido y crucificar al ofensor. SomosSigue leyendo «There will be haters»
