El misterioso lugar

La literatura es una religión con un solo sacramento: la lectura. El oficiante es el lector, no el escritor. Queda a su discreción decidir qué está leyendo y hasta qué punto; exprimir o dejar pasar esa taza de té. Convertir un ligero tentempié en una comida copiosa o viceversa. Son los recuerdos del lector losSigue leyendo «El misterioso lugar»