Es mucho más fácil arreglar el mundo que ser amable. Para ser un iluminado con la receta del bien universal solo hace falta mucho carisma y algo de retórica; la capacidad de encandilar a un público crédulo con ardientes soflamas. Resulta conveniente, además, que nuestras proclamas estén salpicadas de sofismas y demagogia. Y poner cara deSigue leyendo «Minorías creativas»
