Seríamos unos farsantes

si el buenérrimo de Melville no hubiera escrito Moby Dick. Si no existiera Moby Dick (o tantas otras, pero no tantas) todos aquellos que insistimos en la pertinencia, en el menester de la lectura, seríamos unos farsantes. Pero no lo somos porque el ser humano —la medida de todas las cosas— se hizo libro enSigue leyendo «Seríamos unos farsantes»