Las leyes educativas en España han sido un éxito. No sé si hay quien lo dude, pero por si acaso me explico. Al sistema le gustan los ciudadanos confusos; Kafka lo sabía. El Estado prefiere ciudadanos calladitos; preguntadle a Solzhenitsyn. A las élites, en general, los libros les parecen objetos peligrosos; leed a Bradbury. A los partidos les priva el controlSigue leyendo «Obreras y zánganos»
